Valoración y reconocimiento de la historia de la Quebrada de Humahuaca

El licenciado Dante Paul Álvarez Dodi a través de varios libros realiza una exposición de la importancia en el desarrollo de los pueblos de la Quebrada de Humahuaca y la incidencia de personalidades que quedaron en la historia. Entre ellos, “Manuel Eduardo Arias,  la otra independencia desde el norte grande y profundo”, “Ernesto Padilla: El hombre que pensó el Norte antes del patrimonio”, “Mujeres de la Revolución, Patrimonio de la Independencia Argentina” y “Los Omaguaca, ni incas ni coyas”, en los cuales el autor trata de reivindicar y revalorizar a hombres y mujeres que contribuyeron al proceso histórico de la región.

Dante Paul Álvarez Dodi es Licenciado en Turismo con especialización en Marketing y Gestión de Patrimonio además de Licenciado en Gestión Educativa. Una formación académica que tuvo que realizar en “otros lugares” porque como bien comentó en, “nuestra época no estaban las facilidades que hoy tienen los jóvenes para estudiar”. A su regreso en el año 2000, apenas llegó a Humahuaca, “me sumé al municipio y desde ahí comencé a trabajar con las comunidades originarias, con las comunidades nativas a través de la actividad turística”, indicó y agregó que “esa función pública tuvo también un vínculo con la parte privada que es netamente turístico”. Pero también tuvo su paso “en la parte educativa”, destacando además que “mi señora también es Licenciada en Turismo, entonces todo eso ayudó, facilitó poder interactuar con los humahuaqueños, con los quebradeños”.

Volver a su terruño fue “como volver a comenzar de nuevo en tu lugar, por suerte agradecido también a las circunstancias del momento de haber llegado al pueblo y poder trabajar directamente desde la parte pública”, señaló el licenciado Álvarez Dodi.

 

“En la histografía nacional ha quedado como que Arias fue un traidor a Miguel Martín de Güemes”

Entre los pasajes de la historia que para Álvarez Dodi merecen una revisión y un reconocimiento, y por lo cual ha escrito un libro para certificarlo, es la historia de Manuel Eduardo Arias, la cual expresó que “es bastante particular, en los últimos años se ha dado un proceso que ha llevado a investigar más sobre Arias”, puesto que, “en la historia tradicional o en la histografía nacional ha quedado como que Arias fue un traidor a Miguel Martín de Güemes”. Algo que para el historiador difiere mucho de ese concepto, ya que como mencionó “Arias era un hombre que se adaptó no solo a la zona sino también al momento que le ha tocado vivir”.

“Comandante de la Región de Quebrada y Puna, reconocido por Belgrano, por la capacidad de estrategia que tenía. Y ese comandante en su momento, Coronel, y ahora reconocido post mortem como General Arias; ese Coronel manejó hombres de hacienda, hombres agricultores, hombres que no eran militares, de hecho, Arias no estudió para ser militar”, puntualizó Álvarez Dodi. Más bien fue una consecuencia por encontrarse, “en un lugar de fronteras”, argumentando al respecto que “todo lo que hoy conocemos como Quebrada de Humahuaca y Puna Jujeña siempre ha sido zona bélica y hombres como Arias desde los 12 años tuvieron que aprender a manejar armas de todo tipo, entonces él se hizo en la experiencia militar pero no era un militar de escuela”.

Álvarez Dodi fundamentó que “cuando uno va haciendo lectura de libros o los lectores que puedan acceder a libros se van a dar cuenta que tuvo que tomar decisiones inmediatas y no esperar las órdenes, en este caso de Güemes o incluso del propio Belgrano. Tuvo que tomar una decisión inmediata para lo que estaba pasando en ese momento y en muchos casos “entre comillas” podría haber desobedecido a esas órdenes de Güemes”. Por lo que, “cuando uno va a hacer ese revisionismo histórico se da cuenta que, si él no tomaba esa decisión otra hubiese sido la realidad, otros hubiesen sido los resultados, así que hablar de Arias es realmente darle un valor y un reconocimiento a lo que él hizo en su momento”.

 

Padilla, el hombre que pensó en el patrimonio antes de su declaración

Otro de los personajes históricos que en su paso por la Quebrada de Humahuaca dejaron su huella imborrable fue Ernesto Eudoro Padilla, de quien el licenciado Dante Álvarez Dodi mencionó que “es considerado en la Quebrada y especialmente en Humahuaca como el benefactor de nuestro pueblo”. Puesto que, Padilla fue quien diseñó lo que se conoce actualmente como “el casco histórico de Humahuaca”, con, “una visión adelantada a los tiempos”, por eso indicó que justamente, “el libro que surge a partir de esa investigación se llama, Ernesto Padilla: El hombre que pensó el Norte antes del patrimonio”.

Una visión que contempló “los diseños de las calles de la histórica ciudad de Humahuaca con el emblemático y ya reconocido Cabildo Histórico, con el San Francisco Solano, que todos los que visitan la Quebrada y Humahuaca, sale al mediodía, a las 3 de la tarde, a las 18, a las 21 y a las 12 de la noche, él lo había pensado con ese sentido, incluso turístico, de que todos los que vengan y quieran conocer la Quebrada se acerquen a Humahuaca y encuentren esos atractivos”, describió el historiador. Una planificación, tal vez impensada para esa época, hablando de la década del ’20, porque como expuso Álvarez Dodi, para llegar a la Quebrada había dos alternativas por “caminos de tierra” o “por el tren”.

Ernesto Padilla también tuvo incidencia en la proyección del “Monumento a los Héroes Anónimos de la Independencia”, del cual, este año se están cumpliendo 100 años del decreto que le da lugar a la construcción”, añadió. Es por eso que el libro trata de poner en relevancia “no solo lo que hizo sino lo que él pensó qué podía hacer en un lugar histórico”, en donde, “se han llevado a cabo más de 12 batallas”, explicó el historiador, sentenciando además que “si no hubiese sido por ese encuentro de batallas creo que hoy en día no sería la Argentina tal como la conocemos”.

 

“Las mujeres también hicieron mucho por la Independencia Argentina”

En este contexto el licenciado Álvarez Dodi, afirmó que “el objetivo es que a través del libro también se haga un reconocimiento a la mujer”, y “reencontrarnos con más de 50 mujeres, nombres que algunos quizás  no los conocen y tampoco saben lo que han realizado, con apellidos como Castelli, Güemes, las mujeres de algunos capitanes, de algunos coroneles y también de algunas mujeres con apellidos nuestros, como, Mamaní, Cruz”.

Mujeres como “el caso de Juana Azurduy que era de combate, de hecho Manuel Belgrano la reconoce pero también hay mujeres que han ayudado y han colaborado”, y que se han desempeñado en muchos roles estratégicos dentro de la lucha por la emancipación, ya que “eran las cocineras de campaña, eran las mensajeras, eran las que también averiguaban a modo de espías, mujeres de combate y también utilizar su casa para albergar a muchos combatientes que fueron protagonistas del Ejército del Norte.”, mencionó el historiador Álvarez Dodi.

“Sabemos muy bien que las mujeres eran las que estaban al cargo de la casa”, por lo que sabían donde se localizaba “cada quebrada, el lecho de agua, el manantial, de qué manera moverse en el terreno”, destacó ý apuntaló además que “nos olvidamos de que era una guerra de recursos y cuando hablamos de recursos era valerse justamente de la topografía, de la geografía del lugar”, por consecuencia, “ese reconocimiento de terreno” del que disponían las mujeres,ayudó y complementó también a esos hombres que lucharon”. Es por eso que “en este revisionismo histórico, en esta histografía, es decirles a las nuevas generaciones que las mujeres también hicieron mucho por la Independencia Argentina”, manifestó Dante Álvarez Dodi y adelantó que el libro se llama “Mujeres de la Revolución, Patrimonio de la Independencia Argentina”, el cual va a ser presentado “en el mes de agosto en el salón Éxodo Jujeño del Cabildo de San Salvador de Jujuy en la Feria del Libro”.

 

La historia de una identidad silenciada

“Los Omaguaca, ni incas ni coyas, es un libro que no trata de discutir ni tampoco desconocer mucho de lo que significa este intercambio de naciones, como los incas que han llegado a estas tierras, específicamente todo lo que significa Quebrada de Humahuaca y que no han tenido más de 50 años en nuestra región”, manifestó Álvarez Dodi.

Señalando al respecto que “ni inca ni coya porque acá había una lengua y el libro habla también de eso, a través de un trabajo académico y de investigación, reivindicar la lengua Kumsa y el KaKán (o cacán) que eran idiomas que se hablaban, lenguas que hoy en día las vemos como perdidas. De hecho, para hacer este libro tomé contacto con algunos historiadores del norte de Chile que están trabajando en recuperar la lengua KaKán que tiene mucho que ver con nosotros”.

“Cuando llegaron los españoles se dieron cuenta que todos estaban hablando el quechua, pero había registro y hay en las crónicas de algunos jesuitas de comunidades que aún preservaban el kumsa y el kakán que eran muy difíciles de hablar porque eran guturales, casi similar como para que se den una idea del francés que utiliza mucho la garganta para hablar y entonces le era difícil la comunicación, incluso para los incas”, comentó . Por lo que, como expuso Álvarez Dodi, “los incas realizaron el trabajo de utilizar el quechua porque era más fácil para comunicarse y eso a su vez facilitó a los españoles de hacer uso del quechua para hablar”, añadiendo además que “el coya  también es un término que surge del imperio incaico”.

 

 

 

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