Ubicado sobre la Ruta Nacional N°52, entre Purmamarca, Salinas Grandes y el Paso de Jama, este pequeño poblado que ostenta ser el más alto del país ya que se encuentra a unos 3.896 metros sobre el nivel del mar, conserva un monumento nacional, la Iglesia Nuestra Señora de Belén que data del año 1598. También ofrece a los visitantes una experiencia nocturna única conectándose con la naturaleza desde una perspectiva cósmica en el Centro de Observación Astronómica, además de descubrir la simpleza mágica de su esencia cultural y paisajística.
La Puna Jujeña no es solo una zona de paisajes agrestes y de clima tan complejo como hostil ya que si se decide adentrarse en su inmensidad se pueden descubrir un cúmulo de riquezas culturales tan amplia y singular como la particular belleza que compone su extenso territorio.
Como Susques ubicado en el altiplano jujeño y cabecera del Departamento homónimo que incluye a otras cinco localidades; como Huancar a 5 km, Pasto Chico a 50 km, Puesto Sey a 75 km y Barrancas Chico a 80 km. Su arquitectura tan simple como funcional cuenta con casas típicas de adobe y techos bajos que combinan técnicas tradicionales justamente adaptadas para soportar el viento y el frío de la Puna.
Susques tiene algunos circuitos como el Cerro de la Cruz, dónde finaliza el Vía Crucis para Semana Santa, desde donde se puede observar todo el pueblo y el paisaje que rodea a Susques, tan atractivo con sus peñascos y cerros con diferentes formas con varios colores de roca. Además, se puede gozar de un momento de relax en las aguas termales de Puesto Sey.
Otro de los atractivos turísticos es el que ofrece el Centro de Observación Astronómica, siendo el primer observatorio astronómico de la provincia de Jujuy inaugurado a finales de septiembre de 2025. Allí, gracias a que Susques cuenta con uno de los cielos más limpios del mundo, se puede divisar constelaciones, estrellas y extasiarse con la fascinante inmensidad cósmica que rodea a este pequeño poblado por las noches.
También Susques posee un tesoro histórico, la iglesia Nuestra Señora de Belén declarada monumento nacional en el año 1943, cuya construcción data del año 1598, siendo una de las más antiguas de la Argentina y la capilla de mayor antigüedad de la provincia de Jujuy, consagrándola además como una de las joyas coloniales más ancestrales del norte argentino. Su arquitectura destaca un diseño colonial andino muy poco común en el país, hecha íntegramente de adobe, con cimientos de piedra y barro. Su techo es de paja a dos aguas, atado con tientos de cuero de llama y sus vigas principales son de madera de cardón. Su diseño andino ya puede contemplarse desde la entrada, puesto que posee un atrio cerrado rodeado por un muro perimetral bajo, que sirve de resguardo y cobijo del viento y del frío; también cuenta con cuatro pequeñas “capillas posas en las esquinas”, las que se utilizan para depositar las imágenes durante festividades religiosas. En su interior conserva pinturas antiguas de inspiración
cusqueña en paredes y altares, además de una imagen histórica de la Virgen de Belén.
Su conservación depende, fiel a la concepción andina, al esfuerzo comunitario de los vecinos, la comunidad Aborigen y la Comisión Municipal. Por eso, “cada 10 años se cambia la paja del techo y hace dos años se renovó la pintura de la parte externa. Los vecinos y la comunidad Aborigen aportaron para comprar la pintura y la Comisión Municipal hizo el trabajo”, mencionó Eladio Vázquez, actual comisionado de Susques.
Esta iglesia histórica, testimonio religioso de más de 400 años, es centro de las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de Belén, que se celebra cada 23 de enero y que congrega no solo a los pobladores de Susques sino también a los de localidades aledañas. Dado que, a pesar de la distancia que separa a los distintos poblados que
conforman el Departamento de Susques, se conservan unidos, por lo que cada festividad de la región es un vínculo que intensifica esa unión, es más muchas personas que son oriundas del lugar pero que se mudaron a la ciudad regresan para esta fecha.
Pero ésta no es la única manifestación cultural en la que se da esa fraternidad entre los habitantes de la región puesto que también están los carnavales, la época de las copleadas y los festivales, entre los que se destaca el Festival del Trueque que se
desarrolla en el mes de abril durante dos días consecutivos. Y en el cual se puede apreciar la diversidad de realidades tan distintas entre una región y otra, representada en los productos que se intercambian porque allí se congregan, “productores de Bolivia que traen frutas, de Chile con pasas, orejones, mercaderías, también de la Quebrada de Humahuaca y delegaciones de muchos lugares de la Puna”, indicó Eladio. Mientras que Susques ofrece “carne, cueros de oveja, cabra, lanas de llama, artesanías”, también “tejidos, como mantas, ponchos, gorros, guantes y todo tipo de indumentaria”.
En tanto la capacidad hotelera es para 100 personas aproximadamente, existe un hotel en Susques, otro a 2 km y el tercero a 4 km. Uno de los hoteles cuenta con una capacidad aproximada de 66 plazas distribuidas en habitaciones simples, dobles y triples, el otro dispone de 16 habitaciones climatizadas con baño privado (con una capacidad estimada en 20 a 30 plazas) y un restaurante con capacidad para 120 comensales, y una hostería que tiene una capacidad estimada en unas 15 plazas, además de hospedajes pequeños dentro del pueblo.
“Los tres hoteles en temporada alta se llenan”, mencionó Eladio Vázquez, razón por la cual dijo que “estamos trabajando desde la Comisión Municipal con la Secretaría de Cultura y Turismo de la provincia para ver si pueden conseguirse créditos para que los vecinos de Susques puedan desarrollar emprendimientos para recibir al turismo dentro de sus propiedades”. Esto se debe a que como explicó el Comisionado Municipal, “Susques está rodeado de cerros, entonces contamos con pocos terrenos para una posible ampliación de urbanización”, ya que circundante a lo que es “el radio del pueblo las tierras pertenecen a la Comunidad Aborigen de Susques, entonces no podemos desarrollar proyectos por ejemplo de viviendas, tampoco se puede dar terrenos para construcciones de paradores turísticos y hostales porque los inversores quieren de garantía los terrenos donde se construirían sus emprendimientos. Y cómo la tierra no es del gobierno provincial ni de la Comisión Municipal se tendría que hacer un comodato y a los inversores no les conviene. Puede haber un gran crecimiento con el Corredor Bioceánico, pero tenemos esos inconvenientes”, manifestó.
Susques tiene un poco más de 1200 habitantes, dispone de hospital y banco, dos servicios
fundamentales para los turistas, y en cuanto a la infraestructura escolar cuenta con escuela primaria, secundaria y terciaria, lo que evita el desarraigo de los jóvenes a temprana edad.
La mayoría de los pobladores son empleados estatales que cumplen sus funciones en la policía, hospital y escuelas, pero ahora “por el auge de la minería del litio mucha gente está trabajando en ese sector, los jóvenes no solo de Susques sino de las localidades cercanas están trabajando en el litio”, expuso el comisionado municipal y agregó que “antes la gente se dedicaba más a la ganadería, a las llamas y cabras. Ahora ha cambiado con la minería. Quienes se dedican a la ganadería son las personas que se quedaron en el campo, generalmente son personas mayores, los jóvenes se van a la ciudad o trabajan en las mineras, dónde siete días están trabajando y siete días tienen descanso y ésos días se van a la ciudad” apuntó. “Después hay poca gente que se dedica a las artesanías, existen entre dos y tres grupos de mujeres que hacen tejidos y llevan a las ferias de San Salvador de Jujuy y Volcán. También está el Grupo Airampo, que es el que más activo está. Ese grupo es una organización que trabaja en conjunto con cooperativas y comunidades de tejedores artesanales de la Puna jujeña, incluyendo artesanos tradicionales de Susques, El Moreno, Barrancas y Rinconadillas”, añadió.
Es por eso que el turismo se presenta como una opción para ofrecer nuevas alternativas de trabajo y fortalecer las ya existentes en ese ámbito. Para ello se han comenzado a generar algunas acciones, por ejemplo, “en el mes de noviembre vamos a hacer una capacitación de guías con la Secretaría de Turismo de la provincia de Jujuy para que los jóvenes del lugar puedan ser guías de turismo”.
Otro de los proyectos, “es construir un camino que vaya desde la Casilla de Turismo hasta el
Cerro de la Cruz y otro al Observatorio. Nosotros lo llamamos “caminería” que se construirá con piedra en la falda del cerro y que va a servir para contener el deslizamiento de tierra durante la época de lluvia. En el trayecto de aproximadamente 500 metros se harán puestos de exposición y ventas de artesanías, principalmente de tejidos. Va a haber gente tejiendo en telares como se hacía antes, también se va a contar la prehistoria y la historia del lugar”, adelantó Eladio Vázquez.
Proyectos que no solo fortalecerán la actividad turística sino algo mucho más profundo que los pobladores de Susques se niegan a renunciar, su identidad, tan simple y valiosa a la vez como el lugar que habitan.
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Paisajes & Tradiciones Revista de cultura y turismo